martes, 21 de julio de 2009

camino de corea

16 de julio del año 2009 de vuestro señor

no tengo ni idea de quien decide qué hora es el japón, pero deberían hacerle tragar un mano de anzuelos y luego obligarle a sacarselos tirando de los hilos. son las 4 de la mañana y está amaneciendo. el autobús ya está iluminado, aunque nadie parece haberse dado cuenta excepto yo. no puedo seguir durmiendo, pero tampoco tengo ganas de hacer otra cosa, así que me quedo sentado esperando que pase el tiempo. el paisaje es verde y la carretera es bueno.

dos horas más tarde llegamos a kyoto, que nos recibe con frialdad. son las 6 en punto y las calles están desiertas. la estación de autobuses, que comparte edificio con la de ferrocarril, es realmente impresionante. de todas las estaciones en las que he estado, ninguna me ha causado ese efecto, ni siquiera la central de berlín. es un edificio altísimo, moderno, y muerto. todo, a excepción de la oficina de venta de tickets, está cerrado, incluyendo la oficina de turismo, que es lo que me interesa en este momento. a falta de poder hacer otra cosa, me acerco a reservar los billetes a hiroshima y hakata. detrás del mostrador, un muchacho joven, casi un niño, me espera haciéndome una reverencia. apenas habla inglés, pero logramos entendernos con ayuda de un mapa y señas. después de todo, tenemos todo el tiempo del mundo. estaré todda la mañana en kyoto, el medio día en hiroshima y llegaré a hakata a las 7 de la tarde, con tiempo de tomar el ferry de las 8, que según he leído en algunos foros, es el último del día. no tengo tiempo que perder, así que decido prescindir de la oficina de turismo porque no abre hasta dentro de dos horas. dejo la mochila en una de las taquillas de la estación y me dispongo a pasear por la ciudad.


como el resto de grandes ciudades que he visitado, kyoto está lleno de rascacielos. si la estación es magnífica, el resto de edificions que la rodean no desentonan. me dejo llevar por el instinto, y paseo por una calle ancha que estoy seguro que me llevará a algún lugar de mi interés. hace muchísimo calor, y aún no han dado las nueve de la mañana. son las cosas que tiene que amanezca a las cuatro. en el corto trayecto que hago antes de encontrar un viejo tempo me ha parado la policía secreta dos veces. me han enseñado la placa y me han pedido muy amablemente que les muestre el pasaporte, cosa que he hecho con mucho gusto. tiene graca, pero ambos han coincidido en escandalizarse cuando me le levantado la camiseta para llegar a la mochila interior donde guardo lo papeles importanes. uno de ellos, me ha tapado un un periódico que llevaba en la mano. no hay quien estienda a estos tipos. el tempo se llama higasi honganji, y sólo puedo verlo a medias. hay una gran parte tapada con una lona; deduzco qu porque está siendo restaurado. se trata de un templo cosntuído en madera en el siglo vii despuésd de cristo. no le viene mal un poco de reforma.


-hi, do you know the name of this temple? -pregunto a una chica que a todas luces no es japonesa.
-wait a second -me responde.

le dice algo a un chico con quien iba, y este empieza a buscar el nombre en una mapa que guardaba en su bolsillo. no he entendido lo que ha dicho, pero por el acento deduzco que son italianos.

-¿italianos? -pregunto para llenar el tiempo que tarda el chico en encontrar el nombre del lugar.
-no, spanish.
¡vaya! yo soy de málaga.

me alegra mucho encontrar a gente española y volver a escuchar el acento. en total son un grupo de tres chicos (ramón, albert y francesc) y dos chicas (carmen y laia). charlamos durante un ratito, donde comentamos nuestro viajes y donde me recomiendan un par de sitios a los que puedo ir en las pocas horas que me quedan. es una charla breve pero muy agradable. la mayoría son de barcelona, aunque también ha alguno de madrid. me despido hasta otra y me voy en busca del primer destino que me ha recomendado mi paraticular oficina de información turística, los jardines shosei-en.


los jardines shosei-en es el primer sitio donde tengo que pagar para visitar. son tan solo 300 yens, y por fortuna esta vez saqué dinero de sobra en el cajero. aún me queda mucho por gastar. el sito es muy bonito, pero no me aporta nada, ningún rincón que lo haga realmente diferente al esto. a la salda, después de unas horas, sí que descubro un sitio realmente especial. en una de las calles de la zona, por las que me he perdido caminando, encuentro lo que parece ser una guardería tradicional japonesa. es un pequeño patio cubierto donde se está fresquito. está lleno de estatuas, velas y ramos de flores en lo que parecen ser ofrendas religiosas. entro y empiezo a curiosear. me meto por donde me dice el sentido común que no debería entrar, pero el poder de atracción es superior. el sitio tiene algo que da miedo, realmente miedo. aunque fuera el calor y humedad son casi insortables, dentro no sólo se está fresco, sino que a medida que entro, llego incluso a notar frío. me imagino que si estuviera ee una película de mieda y estuvieran a punto de liquidarme. soy el tipico personaje que se está metiendo no debe y que lo acabará pagando caro. sigo allí unos minutos hasta que un ruido me sobresalta. es una especi de zumbido cuyo volumen va en aumento. me parece que es un buen momento para largarme; los fantasmas de los niños que debe de haber enterrados por allí están a punto de salir al recreo, así que salgo por patas. tengo que hacer uso de todo mi sentido común para no echar a correr, aunque sí que acelero el paso. en la puerta hay un cartel explicando qué es ese lugar, pero paso de leerlo. prefiero buscar información en internet cuando vuelva a casa.


a pesar del calor, estoy encantado paseando por estas calles de barrio, viendo como los vecinos friegan a las puertas de sus casas o riegan sus macetas. todos me miran con cara de extrañeza, pero ninguno me dice nada ni me devuelve un gesto arisco, todo lo contrario. saludo a todos con una leve inclinación de la cabeza, y el saludo me es devuelvo con una sonrisa. doy tantas vueltas que acabo perdiendo la noción del tiempo. no sé dónde estoy, pero es fácil orientarse cuando todas las calles son rectas, aśi que no me resulta complicado volver a encontrar la avenida principal que da directamente con la estación. falta una hora para que salga mi tren, y al paso que llevo no voy a tardar mucho menos de eso, así que inicio mi regreso. según me contaron los españoles, kyoto está celebrando su fiesta nacional. son tres días y el centro se ha preparado a conciencia para ello. es una lástima que tenga que irme, me hubiera gustado quedarme a verlo. seguro que se trata de una de esas fiestas orientales de las películas, con dragones y fuegos artificiales. sin embargo, no puedo permitirme perder otro día en japón.


llego a la estación con 15 minutos de margen y con la ilusión de poder probar, por fin, el famoso shinkansen, el tren bala japonés. tiene sus propios andanes en la estación, así que no tengo más que seguir los carteles para llegar a donde tengo que tomarlo yo. durante el tiempo que estoy allí esperando, pasan uno 4 trenes y cada uno de ellos ha llegado exactamente a la hora que tenía previsto. no se han retrasado ni un minuto, y de paso ha parado exactamente donde dicen las marcas que deberían parar. en puntualidad, los japoneses no tienen nada que envidiar a los suizos.


las dos horas del viaje no me saben a nada. aparte de la velocidad que alcanza, la principal caracteríastica del shinkansen es que apenas te das cuenta de que está viajando en tren, lo cual puede resultar un tanto contradictorio para alguien a quien le encanta viajar en tren. llegamos a hirosima a la hora prevista, por supuesto. lo primero que hago es buscar la oficina de información turística, que empiezan a ser los últimos reductos donde poder comunicarme en inglés, y pregunto por la catedral de la bomba atómica, la _a-bomb dome_. para llegar allí sólo tengo que tomar un tranvía en la puerta de la estación, así que en cuestión de media hora ya estoy allí. hace tiempo que tenía ganas de visitar este lugar, y ahora ya estoy aquí. tengo poco tiempo para pasear por el resto de la ciudad, así que decido renunciar a lo demás y quedarme allí sentado en el suelo, mirando ese recuerdo vivo de lo que un país civilizado es capaz de hacer. aún sentado en el suelo y con un calor que hace que no deje de sudar, me vence el sueño y durante unos minutos duermo. me despiertan unos escolares que corren a mi alrededor haciéndome burlas. pensarán que soy un vagabundo, y algo de eso soy, ciertamente.


creo que tengo tiempo de sobra para volver, aunque el tranvía resulta tan imprevisible que no puedo fiarme. finalmente consillo llegar por los pelos, a costa de casi mearme encima. ya estoy dentro y en dirección a hakata. este segundo viaje es aún más corto que el anterior, y seguramente el último que haga en japón. una lástima teniendo en cuenta que tengo el pase válido para cinco días más, tiempo más que suficiente para haber explorado toda la ista de un extremo a otro, de una gran ciudad a un pueblo del este. quizás en otra ocasión.

cuando llego a hakata presiento que no voy a poder tomar el ferry y me voy haciendo el cuerpo. no tengo claro por qué tengo ese presentimiento, quizás sea el caos de la estación, tan diferente de la estación de tokio, o las obras o el ruído. quizás sea solo una impresión, aunque no tardaré en descubir que el último ferry salió hace una hora, y que el siguiente sale a las 8.30h de la mañana del día siguiente. para comprar el billete tengo dos opciones: hacerlo directamente en el puerto o hacerlo por teléfono. las taquillas están cerradas a esta hora, y prefiero no arriesgarme a comprarlo mañana por la mañana, así que decido llammar. me bastan 10 segundos de conversación para darme cuenta de que es imposible, que el inglés que hablan al otro lado del hilo no es suficiente. si lo intento, lo mejor que puede pasarme es que me venda un billete para sabe dios qué día o qué hora. la tercera solución que se me ocurre es recurrir a la chica de información turística, para ver si quiere hacerme las gestiones. ella no puede, pero me indica que justo al lado, dentro de la proppia estación hay una agencia de viajes que puede ayudarme. así es, por 250 yenes (menos de dos euros), me hacen toda la gestión y me cuentan todo el proces que debo seguir: llegar una hora antes para el cheking, pagar un impuesto en una de las máquinas, rellenar un par de formularios, etc. me alegro de haber recurrido a ellos, de otra forma tenía muchas posibilidades de haberme quedado en tierra.


con el billete en el bolsillo, y el calor adherido al cuerpo de forma permamente, y ante lo que nada pueden hacer los ventiladores de agua pulverizada de la estación de hakata, sólo me queda buscar donde pasar la noche. en la oficina de información turística solo pueden ayudarme con hoteles, demasiado caros para mi bolsillo, así que tendré que buscarme la vida por mi cuenta, y eso no debería ser ningún problema. pregunto por un macdonald's (da igual el idioma que hables, la gente entiendien que le preguntas por un macdonald's) y me voy allí a conectarme a su wifi. el año pasado, conocí en un tren a tanja, una danesa que decía que los macdonald's son los servicios públicos del mundo. ahora también son los puntos de acceso a internet del mundo. estoy dentro de un centro comercial, sentado en el pasillo más cercano al macdonald's, donde he visto un enchufe necesario porque apenas tengo batería. cuando ya casi estoy listo y voy a empezar a recoger, un policía japonés me dice que no puedo usar en enchufe, y amenaza con determe. todo esto lo dice en japones, pero se hace entender bastante bien con señas, sobre todo con esa de cruzar los dos brazos a la altura de las muñecas y los con puños cerrados, haciéndo ver que puede ponerme unas esposas. por fortuna, tengo batería para unos 15 minutos, tiempo de sobra. busco en hostelword.com el hostel más barato de la ciudad y tengo la suerte de que sólo está a unos 10 minutos caminando desde la estación. además, las indicaciones para llegar son tan precisas que llego en un abrir y cerrar de ojos. durante el trayecto descubro que hakata no es una pequeña ciudad costera, como imaginaba. los magníficos edificios, las anchas calles y la cantidad de coches circulando lo desmienten.


mientras entro, cansadísimo de estar todo el día con las mochilas a cuestas y después de un paseo de 15 minutos, caigo en la cuenta de que ni siquiera he comprobado la disponibilidad de camas. no quiero ni pensar que no tuvieran sitio para mi. el chico que atiende en la recepción habla bien inglés, así que nos entendemos sin problemas. tienen camas libres, pero sólo de habitaciones individuales. son un poco más caras, pero me viene bien, así puedo reordenar la mochila con tranquilidad. además, la habitación tiene aire acondicionado, lo cual me vendrá muy bien para dormir; la humedad en hakata es terrible. por una vez, tengo tiempo para descansar. tengo toda la tarde por delante. las pocas ganas que tenía de salir de marcha me las quita el recepcionista cuando me dice que para ir a la zona de copas tengo que tomar un metro, lo cual me complica mucho la vida para volver de madrugada. me quito las chanclas, me calzo uno de los muchos pares de zapatillas del hotel, y decido relajarme, ducharme, cenar algo (tengo habre 24 horas al día) e irme a la cama temprano.


justo antes de irme a la cama tengo la posibilidad de probar uno de los famosos inodoros japoneses con control remoto. como es lógico, no voy a entrar en detalles, pero les puedo asegurar que a poco que tenga una posibilidad, me comprare uno de ellos. cansadísimo, y con la cara de chat que se me ha quedado después de hablar con los amigos de málaga, me meto en el sobre a dormir el sueño de los justos. he puesto el reloj a las 6.00h porque a las 7.00h tengo que estar en la parada de autobús que me llevará a la terminal del puerto internacional de hakata, en pleno culo de japón.

8 comentarios:

Juan Mancera dijo...

Publica la marca del inodoro para ver sus cualidades. Sigue disfrutando de tu viaje, come y afeitate.

Un abrazo

Bachiller dijo...

¡Cómo mola Japón! lástima que pase tan rápido y que no hayas podido ver Shibuya en Tokyo o el barrio de Gion en Kyoto, pero al menos has probado un inodoro de tecnología punta.

Javier Ortiz dijo...

Pedro... a ver si me mandas tu dirección de Skype... que por lo visto chateas cuando puedes, y yo estoy 10 horas al día delante del ordenador, y no has chateado conmigo nunca.... Y ESO QUE VOY A PONER TU NOMBRE A UN HIJO MIO!!

Javier Ortiz dijo...

Por cierto, la mia es "Javier.todocoleccion"

Julia dijo...

Normal que tengas hambre 24 horas la día. Para no tener hambre hace falta comer de vez en cuando, pero no sólo cuando te acuerdas o cuando no necesitas ahorrar.
Ya vamos para el oeste como el sol.
Un beso.

Bachiller dijo...

Como mola esa baaaaaaaarba, te vas pareciendo a Forrest Gump tras recorrer el país de costa a costa.

No te la afeites, así cuando vuelvas parecerás un gurú linuxero de esos (bueno, tendremos que darte muchos bocatas de bacon para eches barriga).

Valenxxx dijo...

...Me ha gustado la "imagen" del niño que jugando en HIROSHIMA te ha despertado...Romantica...Cuidate, y gracias porque las fotos han mejorado un monton desde las primeras, almenos vemos algo interesante..:P

Sergio dijo...

Como son las cosas, es increible....a Valen le parece una imagen romantica la de los niños dando vuelta sobre ti,
a mi me recordado cuando estuvimos en Granada y el policia te empujaba con la porra, para ver si estabas vivo o muerto.

UN ABRAZO HIO

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