viernes, 10 de julio de 2009

un día en quito

sólo con ver de nuevo la sonrisa de valeria y su esbelto cuello, decido que ha merecido la pena la noche de perros que he pasado. lleva ya un buen rato en el ciber tratando de quedar con unos amigos, así que cuando yo llego ya está terminando. trazamos un plan para pasar el día y lo primero de todo es sacar mi billete para quedarnos tranquilos. lo hacemos y nos vamos al centro a pasear. sólo llevamos unas horas, pero ya nos movemos como pez en el agua por las peligrosas calles de los alrededores de la terminal de autobuses, y el centro no está lejos. es temprano y se siento bien. las calles del centro histórico son mucho más seguras, bonitas y desde luego huelen mejor. tomamos unos zumos y unos pasteles de chocolate, nos sentamos en un parque, hacemos unas fotos, esquivamos algunos limpiabotas y acabamos por llegar a la oficina de turismo. la chica que nos atiende es realmente guapa. nos proporciona un mapa y nos recomienda algunos sitios para ir. también se encarga de señalar una parte del mapa y llenarla de equis.


-por esta zona no debéis ir nunca, que no hay gente buena -nos advierte.
-justamente ahí es donde tenemos el hotel -respondemos entre risas.

tenemos poco tiempo, así que vamos descartando destinos y ordenando las cosas que no nos queremos perder. el primer sitio donde queremos ir es a la ciudad de la mitad del mundo para hacernos una foto en la raya que separa el hemisferio norte del hemisferio sur. para ir hasta allí debemos coger el trolebus. es una especie de cruce entre un metro y un autobús. el funcionamiento es exactamente igual al de un metro: existen paradas para acceder a las cuales hay que pagar 25 centavos. una vez dentro, se pueden hacer tantos trasbordos como se quieran. sin embargo, los vehículos son autobuses normales que van por las calles como cualquier otro. los conductores van cantando las paradas a pulmón y el resultado es perfecto. durante toddo el día lo estaremos usando y nunca tendremos ningún problema. me encantan las ciudades en las que el transporte público funcionan tan bien y te facilita tanto la vida. en la última parada del trolebus debemos bajarnos para tomar un autobús de línea normal que tiene como última parada "la mitad del mundo". este autobús me resulta un tanto curioso. en primer lugar, nadie paga al entrar. el conductor nos invita a que entremos y tomemos asiento, y que no nos preocupemos por el dinero. más tarde, un tipo flacucho con la camiseta abierta los suficiente para enseñar su pecho, pasará por los asientos cobrando a cada uno lo suyo. lleva un fajo de billetes en una mano y una pila de monedas en la otra, y es capaz de mantener la verticalidad en el autobús a pesar dde los muchos tumbos que va dando.


cada vez que llega una parada, el conductor se pone a cantarla usando un tono muy parecido al que usaban los vendedores de boletos del terminal. al mismoo tiempo, el cobrador del pecho descubierto se asoma a la puerta, sacando medio cuerpo y grita a la calle el destino del autobús.

-¡la mitad del mundo, la mitad del mundo! -grita a la gente.

la puerta siempre permanece abierta, lo que hace que la gente se suba y baje en marcha, y permitiendo al cobrador sacar su cuerpo y ponerse a gritar siempre que quiera. pienso para mi que, a pesar de no ser un sistema muy ortodoxo, lo cierto es que funciona. en poco menos de una hora hemos llegado al norte, donde se encuentra la ciudad de fin del mundo. quito ese una ciudad alargada, y casi la hemos cruzado de punta a punta entre el trolebús y el autobús, pero al final estamos donde queríamos. el lugar no es nada del otro mundo, y nos sorprende la ausencia de turistas extranjeros. el recito se encuentra casi desierto, y las pocas personas con las que nos cruzamos tienen aspecto de ecuatorianas. estamos a 2400 metros de altitud y creo que es eso lo que me ha provocado el dolor de cabeza que me persigue desde hace un rato. tengo un neceser lleno de pastillas, cremas y otros ungüentos, tengo vendas y hasta condones, pero no tengo un maldito paracetamol. damos unas vueltas, hacemos unas fotos, compramos unas postales y nos volvemos al centro tomando de nuevo el fantástico transporte urbano.


esta vez, en el trolebús venimos sentados cuando se nos acercan dos niñas pequeñas que parecen hermanas. van vestidas con andrajos y tienen las caritas sucias, y los pelos enrededados. cada una de ellas tiene una bolsita de caramelos que venden a 5 centavos. nadie les hace caso, y yo me pregunto qué nivel de dureza debe tener un corazón para ignorar a dos niñas que venden caramelitos. sólo de imaginar de la pequeña maría, la hija de gran amimgo sergio, vendiendo caramelitos en un metro se me cae el alma a los pies. en todo centroamérica, y ahora en el sur es bastante habitual encontrar a niños vendiendo cosas absurdas o limpiando botas, pero la mayoría de las veces no me afecta tanto como me afectaron las dos hermanitas vendiendo golosinas. me preguntó por qué ocurre así, por qué a veces soy capaz de ignorarlos y otras no. me pregunto, además, cuál es la que prefiero. sea como sea, mi obligación, como la de ellos y la de cualquiera, es seguir adelante. "the show must go on". al final hago lo necesario para pasar el trago y a otra cosa mariposa: les compro unos cuantos caramelos y le regalo uno a cada una, me aseguro de abrir el envoltorio para obligarlas a comérselo y que no los vuelvan a revender. aceptan los caramelos pero ni siquiera sonríen o muestran el más mínimo gesto de agradecimiento. tan sólo agarran el caramelo y se largan sin siquiera mirarme. el resto del trayecto lo haremos en silencio.


el día transcurre y seguimos visitando sitios y comiendo en los baratísimos puestos de fruta. conocemos a unas australianas con las que compartimos taxis, hablamos con la gente del lugar, subimos al mirador y pateamos el centro de la ciudad. tenemos pendiente buscar hostel a valeria, que se quedará en quito al menos unos días más, y no tiene la más mínima intención de seguir en "los caminos del sol". ha buscado por internet uno que parece "cool", como le gusta decir, pero debemos encontrarlo y comprobar si tienen alguna cama libre. pero antes, en una de las calles más comerciales del centro, nos topamos con una local que se dedica a vender pendientes y hacer tatuajes. entramos para preguntar cuánto tiempo se necesita para poner un pendiente y me dice que es inmediato, que sólo son 2 minutos. decido ponérmelo para cumplir con la tradición de los marineros que cruzan por primera vez el ecuador. según cameron, el capitán del velero que conocimos en panamá, aquel marinero que cruza el ecuador por primera vez tiene dos opciones: ponerse un pendiente o raparse la cabeza. me gusta más la primera opción, así que le digo al tipo que adelante.

-¿qué oreja prefiere?
-no sé, me da igual -respondo-. ¿cuál prefieres tù, valeria?
-no sé.
-yo lo tengo en el izquierdo, me dice el muchacho que se va a encargar de la operación.
-vale, pues el izquierdo entonces -respondo mientras trato de recordar algo que me dicjo una vez mi tía acerca de que los hombres con pendientes en la oreja derecha son gays, aunque quizás fuera la izquierda.

¡clac! el muchacho ha accionado una especie de pistola cargada con un pendiente que yo mismo he elegido, y listo. no he sangrado nada, no me ha dolido y no se me ha hinchado. me recomienda que me lo lave con asiduidad y que lo mueva de vez en cuando, al menos durante 5 días. luego, ya podré ponerme el que quiera. calculo inconscientemente dónde esterá yo dentro de cinco días, pero no llego a ninguna conclusión. salgo del lugar y me doy cuenta de que ni siquiera me he mirado a un espejo. aún pasarían algunas horas antes de que me llevara la sorpresa de verme con un pendiente en la oreja.

-busquemos tu hostel.
-si no quieres, no es necesario, ya lo buscaré yo cuando tú te vayas.
-de eso nada, prefiero irme dejándote instalada. no me gusta que te quedes sola en el pútrido hostal.

vamos a recoger nuestras mochilas, que durante todo el día han tenido la amabilidad de guardarnos en "los caminos del sol", y, mapa en mano, nos encaminaos a buscar "the secret garden", el hostel que valeria ha encontrado por internet. después de un rato en trolebús y otro tanto pateando empinadas calles de barrio con olor a pan, a fruta fresca y a incienso, llegamos al sitio. es realmente "cool". está decorado con un estilo hippy muy divertido. es limpio y fresco. tenemos que subir tres pisos por estrechas escaleras para llegar a la azotea, que es donde tienen la recepción. allí tienen una terraza donde varios mochileros toman copas escuchando música reagge. las vistas de la ciudad son magníficas. el sitio es perfecto, aunque tiene el incoveniente de no tener ni una cama libre. me alegro entonces de haber venido a acompañar a valeria, porque si hay que buscar donde pasar la noche, siempre viene bien algo de compañía. la chica del hostel nos recomienda un hostal que hay cruzando la calle. si bien no es tan alegre como el primero, también está muy bien. tiene una habitación individual, tiene internet, sala de televisión, buen ambiente, es limpio y lo más importante, tiene cocina.


-no puedes irte sin cumplir tu promesa -me dice con tono gracioso.

le prometí que le haría una tortilla de patatas, y es el momento perfecto de cumplir esa apuesta. son más de las cuatro de la tarde y aún no hemos almorzado. mi autobús sale a las ocho, así que tenemos tiempo de sobra, y el barrio está lleno de tiendas de comestibles.

-te vas a enterar, colega -le digo.

bajamos y hacemos la compra en un santiamén: una patata enorme, tres cebollas, cuatro huevos, una botella de aceite y una bolsita de sal. la cocina está situada en la azotea del edificio, que tiene tan buenas vistas como las de "the secret garden", aunque sin música reagge. cocina la tortilla y me sale rica, aunque se me pega un poco por culpa de la sartén vieja y abollada. disfrutamos de un último ratito juntos sentados a la msea, en una azotea de quito con excelentes vistas, comiendo una sabrosa tortilla de patatas con unos plátanos de postre. me va a dar mucha pena tener que despedirme, pero no me queda otro remedio, así que decido adelantarlo e irme un ratito antes para evitar la noche. los dias que he pasado a su lado han sido los mejores del viaje, y así se lo digo. creo que los planes de quedar en en el futuro, en la pequeña europa, que se recorre en un día, son ciertos, no son dichos por decir. creo que volveré a verla, pero por si acaso me llevo un último beso.


el camino de vuelta a la estación lo hago sin problemas, y en media hora ya estoy de vuelta en el nauseabundo inframundo del terminal de autobuses. antes me he pasado por el hostal para recogger mi mochila. en agradecimiento al trato recibido, le digo a la chica que le regalo uno de los escudos de la mochila.

-son ciudades que he visitado. escoge el que más te guste -le digo.
-este -me responde señalando el escudo de praga.

lo arranco de un tirón y se lo pongo en la mano creo que le ha hecho ilusión.

llego con casi dos horas de adelanto, pero no me importa, porque las puedo dedicar a leer o escuchar música. pago 20 centavos de impuestos para poder acceder a la zona de andenes, y allí me busco acomodo en un banco. se supone que esta zona está limitada a gente que ya tiene su billete, pero sigue llena de tipos cantando destinos, vendedores y yonkis. me fijo en uno de ellos, por su aspecto singular. es pequeño y encorbado, lleva una chaqueta que le queda tan grande que las manos no le asoman por las mangas. arrastra los bajos del pantalón y lleva los brazos colgando de los hombros. da la impresión de que es un hombre que ha sido reducido dentro de la ropa. tiene un bitote largo, que sobrepasa un poco la comisura de sus labios, y su labio inferior se sitúa por encima del superior, confiriéndolo un gesto de hombre peligroso. sin embargo, por su forma de andar arrastrando los pies puede verse que es un pobre diablo. susura los nombres de los destinos con la misma fe que un ateo, y pienso que seguramente viviera otros tiempos, y que seguramente a veeces se preguntará cómo llegó hasta ahí.

aprovecho el rato que me queda hacer balance de la situación del viaje. aunque las cuentas que hicimos valeria y yo parece que cuandran, no las tengo todas conmigo. sobre todo me preocupa el viaje entre lima y santiago de chile. no tengo claro que ese viaje pueda hacerse en tan solo dos días, y mas allá de eso, temo que me fallen los enlaces. hasta ahora he tenido mucha suerte, y siempre he tomado el autobùs adecuado en el momento adecuado, incluso hoy, con lo que ha llovido, voy a coger el autobús que más me interesaba, que es el que viaja de noche. lo que no tiene marcha atrás es la renuncia a visitar bolivia, un lugar que tenía mucho interés en ver. también tendré que renunciar al machu picchu y al lago titicaca. ni siquiera sé cuánto tiempo podrá pasar en lima. no quiero sacrificar tiempo de estancia en córdoba con mis tíos, porque creo que merecen a menos una visita de dos días.

hace ya un buen rato que es noche cerrada. sigo esperando mientras contemplo el caos de autobuses que tratan de salir del terminal a costa de los demás. son los propios vendedores de destinos los que organizan y desorganizan el tráfico. es la ley de la jungla. acudo a la ventanilla para preguntar si saldremos a tiempo y me atiende michael jackson. no puedo ocultar mi cara de sorpresa, y me avergüenzo por ello, aunque luego pienso que el tipo estará más que acostumbrado a todo tipo de reacciones. lleva un gorro negro por debajo del cual sobresale un mechon de pelo que le cae por la frente y por encima de unas enormas gafas e espejo. tiene la cara blanca a base de maquillaje y un esparadrapo le sujeta la nariz para mantenerla respingona y afilada. tienes los labios pintados. es el puto michael jackson. ni siquiera puedo preguntarle nada, sencillamente me vuelvo a mi sitio. al poco tiempo, llega el autobús y me incorporo a los pasajeros que ya había. desde que decidí viajar en clase económica me encuentro con auténticos engendros de autobuses. este es uno de ellos. no tiene aire acondicionado y los asientos son tan estrechos que apenas me cabe el portátil sobre las rodillas. me siento junto a la ventanilla y mi lado un tipo con bigote. al otro lado del pasillo están su mujer y su hijo. viajan a ver su madre, según me cuenta. mientras charlamos y un vendedor ambulante trata de hacernos creer que necesitamos un dvd con el reggaeton de el chavo, llega una señora que quiere ocupar el sitio del señor. utiliza ademanes un tanto bruscos, y el pobre hombre no sabe qué hacer. le ofrece su asiento, el número 4, pero ella se niega, quiere su sitio. le ofrezco el mío, y accede. me largo al asiento 4, que está en la primera fila. delante de mí, un cristal opaco a medio metro está pegado a mis rodillas. a mi izquierda, dos monjas. a mi derecha, una monja. en el horizonte, 12 horas de curvas.

-hoy por tí, mañana por mí -pienso mientras busco acomodo.

12 comentarios:

pedro dijo...

cachis, da penilla que se marche Valeria...casi como cuando lees un libro y desaparece un personaje que te cae simpático. Bueno amigo, te quedas....alone again

Juan Mancera dijo...

Mis mejores deseos a Valeria y espero que aparezca pronto de nuevo en tu vida.

Hecho en falta una foto del trolebús, y me parece genial que has patria de la cocina española, no hay casi nada mejor que una buena tortilla de patatas en buena compañía.

Muy chula la foto de la mitad del mundo.

Un abrazo fuerte amigo

Bachiller dijo...

"pero por si acaso me llevo un último beso", así que ha habido más que no nos has contado... a saber cuantas veces habrás tirado del neceser sin que nos enteremos, juas!!!

"creo que los planes de quedar en en el futuro, en la pequeña europa, que se recorre en un día, son ciertos", haz que así sea, ahora todos querremos saber más de Valeria.

Un abrazo. Espero ansioso tus andanzas con los canguros.

Teresa dijo...

suerte valeria, espero que te vaya genial

la tortilla... de aspecto un poco chunga... pero seguro que sabía a gloria.

por cierto, pedro, el pendiente casi no se ve, ¿estás seguro de que te lo pusieron?

besos

Anónimo dijo...

Bueno, se vé que el mensaje vetador de pedro ha surtido efecto. Nadie hace gala de la mala educación andaluza, los grasiosos han desaparecido.

El blog está ahora un poco más triste ;(

Manderlay dijo...

Pedro, cuando termines el viaje esa chaqueta va a hablarte! XD

Biyorl dijo...

Vale que son apuntes y tal, vale que las mayúsculas, vale que si escribes en el autobus mientras la bateria se acaba, pero...¡¡¡POR DIOS ALGUN QUE OTRO PUNTO Y A PARTE....POR DIOS!!!!:P

Por lo demás, me gusta Valeria. Que no me entere yo.

Sergio dijo...

Paco (mi compi de la tienda) tambien esta leyendo este blog.
Te manda recuerdos y te dice que tienes mas valor que Cristobal Colon.

Un abrazo de su parte.

Sergio dijo...

EFECTIVAMENTE!!!!! la izquierda es la de los maricones, de todos modos si fuera la derecha nosotros te diriamos que es la otra y tal, sea como sea, ya sabes que para tus colegas donde te lo hubieras puesto era la de los maricones.

Y como te atreves a ponerte un pendiente por esos mundos de Dios, no te quiero contar historias de pendiuentes que me han contado aqui.

-MUY IMPORTANTISIMO MOVERLO, NO TE OLVIDES DE MOVERLO.
Que como se te quede fijo vas a flipar.

UN BESO A VALERIA Y espero un dia conocerla.
CUIDATE MUCHO

Javier Ortiz dijo...

Todos queremos una Valeria en nuestras vidas... ese alma gemela que conoces en un viaje... ese "platonismo"... esa conexión...

Para mí es ficción..... pero me alegro que para tí pueda ser realidad....

Torrance dijo...

pedro, mas pena me dio a mi... : (

juan, la tortilla me salio buena dadas las circunstancias jejeje. a valeria la volvere a ver algun dia no muy lejano, estoy seguro

bachiller, cuando cierre el blog, se acabo esto de airear la intimidades jejejje. cuando vuelva, cierro el chiringo hasta el siguiente proyecto.

teresa, es una tortilla deconstruida leche! parece mentira! jajajaj. no en serio, es que la sarten era una mierda y se pego un parte y tal, pero de sabor estaba de escandalo (sobre todo para no llevar aceite de oliva). el pendiente lo tengo, te lo juro, pero es chiquitin. ya me pondre un buen aro pirata cuando pueda... es brooooooooomaaaaa.... jejej

anonimo, de vetar nada, que sois unos llorones. solo di ese matiz para que, cuando alguien escriba alguna burrada, sepa quien lo lee. jejeje. pero las burradas las podeis seguir escribiendo leche. PUTOS LLORONES. ea.

manderlay, no veas las tertulias que nos pegamos la chaqueta, el pantalon y yo!! espectaculares!! xDD

biyorl, ya lo reescribire en su momento leche, tanto protestar!! ademas... que mas da!! valeria is cool!

sergio, un abrazo a paco!!

sergio, a ver si te va a salir un nuevo cliente de la joyeria jejejje. me quiero poner uno como el de jordan, a ver si me lo vas buscando xDD seguro que la conoces algun dia, ya veras.

javi, valeria es un alma libre, nada de gemela. : )

JODER, TENIA PENSADO PONERME AL DIA CON TODOS LOS COMENTARIOS, PERO HA LLEGADO UN CALVO Y ME ESTA ECHANDO DE AQUI. TENIA TODA LA NOCHE POR DELANTE, Y AHORA ME LARGA A LA PUTA CALLE!! JARL! SORRY, VOLVERE.

Julia dijo...

¿Cuál está en el norte?
El otro día fue mi cumpleaños. Me caen los mismos que a ti, así que creo que 26. Jaja.

Publicar un comentario