jueves, 6 de agosto de 2009

de la tristeza

jamás vi una cara más triste (ni siquiera a la niña de los ojos tristes). rodeada del jaleo del parque, avanza envuelta en un silencio espeso. empuja un carrito de bebé, uno de esos de dos asientos. en uno de ellos, un precioso niño de mofletes de magdalena, ojos claros y pelón, zarandea una ballenita azul mientras ríe y mira a todos con curiosidad. en el otro asiento, nadie.

7 comentarios:

natalia dijo...

ufff!. Estoy con los ojos encharcados... casi no veo lo que escribo.
Es lo más triste que he leído en mucho tiempo.

Ya rodó la lágrima...

Sergio dijo...

Las apariencias engañan taco.

Javier Ortiz dijo...

Estas cosas es mejor no leerlas...

Anónimo dijo...

Estoy con Sergio, quizás su hermana tenía gemelos y pa no comprarse un carrito nuevo, pos le ha dejao el que tenía.
Además esa misma mañana ha sabido que su marido tendrá que ausentarse 6 meses por trabajo en el gaseoducto al sur de Turquia, justo ahora que empezaba a recuperarse de la reciente muerte de su anciano abuelo, ese al que tanto estaba apegada desde pequeña..."è un mondo difficile".

Dr. Fred

Teresa dijo...

También puede ser que, efectivamente, tenga dos críos... pero uno de ellos sea algo más mayor y vaya al cole o a la guarde..., he visto a más de una que usan ese tipo de carritos cuando nace el segundo, queda un poco raro cuando ves a un bebé que casi se pierde en la silla, y al lado a su hermanito de dos años (que abulta bastante más). La tristeza puede ser por cualquier cosa... vete tú a saber...

Julia dijo...

Mira que lo de criar a un niño pequeño te deja rendío. Igual no era tristeza, era cansancio infinito del que ya no se quita una vez que te conviertes en madre.
Y ahí estamos, el carrito es de los gemelos de la hermana, del tirón.
Mira que te gusta una tragedia.

Anónimo dijo...

Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades Egipcias
a aprender y aprender de los sabios.

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