miércoles, 12 de agosto de 2009

jerusalén

día 8 de agosto del año 2009 de vuestro señor

paso de issa, el recepcionista, y me levanto antes de que me llame. anoche dejé todo preparado, así que no tengo más que hacer que ducharme y bajar a la recepción. allí reuno con patrick, desayunamos, me despido de philip seymour hoffman y nos largamos. el taxista que nos va a llevar ha llegado con tiempo de sobra, y toma café mientras espera a que terminemos de desayunar. el trayecto hacia la frontera es rápido y tranquilo. patrick se ha quedado dormido, y el taxista es de esos que no sienten la necesidad de hablar con el cliente, así que me pongo molotov y me relajo pensando en que ya sólo me queda un sábado más sin baloncesto. tengo ganas de regresar y devolverle a oscar aquél gorro que me puso.

la salida de jordania la hacemos con normalidad. patrick me recomienda que pida al tipo de inmigración que no me ponga el sello de salida en el pasaporte.

-yo tenía pensado decir en israel que no me pongan el sello de entrada, pero no había caído en el de jordania -le digo.
-si tienes el sello de salida de jordania por la frontera con israel, es exactamente lo mismo a todos los efectos.
-tienes razón.

le pido al tipo que no me ponga el sello en el pasaporte.

-¿le importaría ponerme el sello en otro papel? -le pido sin tener claro si le estoy ofendiendo.
-¿de qué país eres?
-de españa.
-¿real madrid o barcelona?
-real madrid.
-entonces te pongo el sello en el pasaporte.
-¡venga ya!
-¿real madrid o barcelona?
-álora, el equipo de mi pueblo.
-está bien.

desde el puesto fronterizo jordano debemos tomar un autobús hasta el puesto fronterizo israelí. según todo el mundo, es el más difícil de cruzar. todo el mundo habla de horas y horas de espera, de interrogatorios, de preguntas trampa, de negativas de solicitudes de entrada... nada más bajar de autobús, la policía se lleva nuestras mochilas para revisarlas. nos las devolverán al final del proceso. a partir de ahí, pasamos por hasta cuatro ventanillas, sin mayor novedad, hasta llegar a la que definitivamente debe ponernos el sello de entrada. tras el mostrador, una policía de mirada honda, de negrísimos ojos, tan atractiva que no puedo dejar de mirarla.

patrick pasa primero. desde mi posición puedo escuchar algunas de las preguntas que le hace, nada fuera de lo normal: para qué quiere entrar en el país, cuánto tiempo va a estar, si tiene pensado ir a los territorios palestinos (si respondes que sí a esta pregunta, caput), si tienes algún familiar, si tienes hotel reservado, dónde está el papel de la reserva, etc.

-¿puedes ponerme el sello en otro papel? -pregunta patrick.
-¿por qué? -dice ojazos.

no puedo oír la respuesta de patrick, pero a cambio de ella recibe una hoja de papel que tiene que rellenar y esperar a que le llamen. la famosa espera de las 4 horas. es mi turno.

-¿para qué quieres entrar al país?
-voy de paso
-¿dónde piensas ir?
-a jerusalén. pasaré una noche allí y me iré por la mañana -le respondo ahorrándole una pregunta.

hace como que no me cree y me mira directamente a los ojos buscando la sombra de una duda. me gusta que me mire así, me excita, así que no tengo problemas en sostenerle la mirada.

-bienvenido a israel.
-¿te importa ponerme el sello en otro papel?
-ya lo tienes en otro papel. puedes pasar.
-toda.

recojo mis papeles y me dirijo a la sala de espera, voy a despedirme de patrick. pero antes, me doy la vuelta.

-tus tatuajes molan -le dijo a ojazos.

ojazos y sonrisa.

me despido de patrick hasta otra ocasión. el contacto que hemos tenido ha sido mínimo, así que no me afecta demasiado, aunque parece buen tipo. cruzo, algo decepcionado por no haber podido vivir un interrogatorio del mossad, pero con mucho tiempo por delante. detrás de la ventanilla de ojazos todavía quedan algunos obstáculos más (debo emplear a fondo mis codos para evitar que la gente se cuele) para finalmente subirme a un microbús que me dejará en la estación de autobuses de jerusalén. allí conozco a lea y mattese, una pareja de jóvenes y rubios alemanes.

por el camino me cuentan que los sábados son los días de descanso de los judíos, lo que llaman sabbath. durante el sabbath, que dura desde que se pone el sol el viernes hasta que se pone el sol el sábado, ningún judío puede trabajar (en realidad, como descubriré más adelante, no puede hacer casi nada). eso significa, entre otras cosas, que la estación de autobuses está cerrada.

-vaya, pues yo tengo que sacar el billete de autobús a egipto -les comento.
-tendrás que esperar a que termine el sabbath.

tendré que esperar a que termine el sabbath. esa frase la oiré más veces a lo largo de todo el día. al menos, el autobús nos deja frente a la muralla que rodea a la ciudad vieja, muy cerca de mi hostel. lea y mattese conocen jerusalén, así que me acercan a la puerta junto a la cual se supone que está mi alojamiento. ellos se van, han quedado con un amigo. nada más cruzar el umbral me encuentro con una oficina de turismo, justo lo que necesito. está cerrada, es sabbath. tendré que esperarme a que termine.

encontrar el hostel es sencillo. sólo tengo que bajar por una de las estrechas calles hasta ver el cartel. apenas puedo avanzar entre tanta gente, todos turistas que miran las tiendas qe flanquéan los callejones. las calles de la ciudad vieja de jerusalén no son más que galerías llenas de puestos de souvenirs. un zoco del siglo xxi dirigido al turista. estoy cansado de mercadillos, y más si son de los que venden camisetas con leyendas como "alguien que me quiere mucho estuvo en jerusalén y me trajo esta camiseta".

el hostel es un tugurio infecto. el tipo de la recepción parece una caricatura: cara sudorosa, barba de varios días, barriga al aire, sentado en su minúscula recepción, de mal humor, tragando flemas. me enseña mi cama y me recita una lista de cosas que no puedo hacer tan larga, que tengo la impresión de que estoy alojándome en alcatraz. no cumple nada de lo que decía en la web que reservé: no tienen wifi, sólo una vieja chatarra de ordenador por el que hay que pagar para conectarse. no incluye desayuno, no tienen mapas. el sitio, y el tipo, son muy desagradables, así que dejo la mochila y me largo. son las 12. en contra de lo que pensaba al principio (contaba con la espera de la frontera de israel), tengo tiempo de sobra de patear la ciudad a fondo.

en un par de horas estoy harto de jerusalén. la ciudad vieja no ofrece gran cosa, y menos en sabbath. el muro de las lamentaciones es realmente decepcionante. ni siquiera me dejan hacer fotos, es sabbath. tendré que esperar a que termine el sabbath, o eso entiendo del empujón que me da un gorila disfrazado de policía cuando trato de grabar algo. pienso en responderle que yo no soy judío, pero creo que su única neurona está ocupada vigilándome y no merece la pena intentar razonar. me largo de allí. trato de entrar a alguna sinagoga, pero no puedo. es sabbath, sólo para judíos. la oficina de correos está cerrada, es sabbath.

durante el trayecto del microbús, mattese me comentó que a él no le gustaba la ciudad vieja, que prefería el centro.

-pero hoy sabbath no es un buen dia para ir al centro, estará casi todo cerrado.

viendo el panorama de la ciudad vieja, llena de turistas (la mayoría españoles e italianos) comprando camisetas, decido intentarlo en el centro, aunque sin mapa lo tengo complicado. la ciudad es grande. también tengo que pensar en lo que voy a hacer mañana, porque el plan que diseñé en ammán es de brocha gorda, y faltan por concretar los detalles. me pongo a buscar una wifi abierta (a falta de macdonald's busco hoteles con cierto caché), y doy con una. después de unos minutos sentado en el suelo con las piernas cruzadas, decido que ya no estoy para esos trotes y entro a tomarme una cerveza en la terraza del restaurante. se trata de un pequeño oasis oculto en un barrio de los que tienen charcos en las calles. viendo la fachada del hotel, nadie diría que dentro se encuentra una terraza llena de plantas y fuentes, un microclima que hace que no parezca que en la ciudad están a maś de cuarenta grados, un sitio ideal donde tomar una cerveza helada.

el sitio está casi lleno. ha gente fumando en cachimbas, gente comiendo, gente tomando helados o copas. yo acabo con la mitad de mi pinta del primer sorbo, al tiemoo que mi ordenador termina de conectarse a internet. tengo toda la tarde por delante para buscar el billete a el cairo y para reservar hostel en la ciudad. también tengo que subir algunos post y responder a varios correos que tengo retrasados. de fondo suena música de la tierra, dándole el toque ambiental perfecto. se está bien; aquí no es sabbath. paso de la ciudad vieja.

después de sólo un par de búsquedas, adivino que las cosas no van a ser tan fáciles como parecían en principio. no existen trayectos directos entre jerusalén y el cairo (no sé cómo no lo había pensado antes). para llegar a la capital de egipto tendré que montármelo por mi cuenta. nada del otro mundo (autobús del jerusalén a la frontera, cruce de frontera y autobús desde el otro lado hasta el cairo), pero requiere cierta coordinación de horarios. un error puede hacer que me quede en tierra de nadie, y ya no puedo permitirme ni el más mínimo retraso.

tras algunas búsquedas más, encuentro un par de foros donde explican con exactitud los pasos a dar. el problema es que tienen puntos contradictorios respecto a los horarios de autobuses y respecto a la necesidad de obtener el visado de egipto antes de llegar al país. este último asunto debería tenerlo resuelto con la conversacción que tuve con el tipo de la embajada de egipto en ammán, pero sigo teniendo la mosca detrás de la oreja. con lo que respecta a los horarios de autobuses, bastaría con una llamada a la estación para salir de dudas, pero el sabbath es así.

ante la imposibilidad de llamar, pruebo a buscar en la página web de la empresa encargada de esa ruta. doy con una web moderna, elegante y con opciones de reserva online. perfecto. sigo los pasos del asistente de creación de ruta, indicando la ciudad origen: jerusalén, la ciudad destino: ailat (la ciudad fronteriza en la parte de israel), la fecha y algún detalle más. el rsultado es que sólo hay un trayecto al día, y sale a medianoche (exactamente a las 23:58). con eso sí que no contaba. el trayecto se hace en cinco horas, así que llegaré a ailat a las 5 de la mañana, con lo que deberé esperar 5 horas hasta que salga el siguiente autobús, el que cruzaa la frontera. pero lo peor no es eso, lo peor decidir si me voy ese mismo día o espero al siguiente. si me voy ese mismo día, pierdo la pasta del hostel, que ya está pagado. si espero al día siguiente, sacrifico el dia de egipto por repetir en la frustrante jerusalén. todo ello contando con que realmente sólo exista un trayecto al día, y a esa hora tan extraña.

no tengo ni idea de lo que tengo que hacer. está claro que tengo que resolver todas las dudas yendo a la estación de autobuses, pero no abrirán hasta las 20_00h (ni siquiera hay autobuses urbanos para llegar hasta allí). ahora bien, ¿debería llevarme las mochilas por si el autobús sale realmente a medianoche? ¿debería dejarlas en el hostel y volver a por ellas en caso necesario? ¿tendré tiempo? ¿tendré que andar corriendo una vez más?

-otra cerveza, por favor.

6 comentarios:

Juan Mancera dijo...

Cuando trabajaba en el Hotel El Pinar, tuve varias anécdotas con los judíos respecto a lo del sabatth. La que más gracia me hizo fue una pareja que me dijeron que les llamara al ascensor y luego le pulsara el botón de su planta ya que ellos no podían tocar nada eléctrico o electrónico. Les respondí que estaba muy ocupado y que subieran por las escaleras

Javier Ortiz dijo...

yo hasta ahora... sólo conocía los Black Sabbath, y su disco Paranoid, una joya del heavy metal.

Os lo recomiendo.

Sergio dijo...

Pues yo soy un auntentico y muy antiguo seguidor del Sabbath-do Sabbath-dete........

OJAZOS?????? cada vez estas mas amariconao.....

No se porque, pero sabia que dirias que Jerusalen era una mierda.

Ahora que estas en Jerusalen esta frase te viene que ni pintao:
"JESUS TE QUIERE, LOS DEMAS PENSAMOS QUE ERES UN CRABONAZO."

CUIDATE.

Julia dijo...

Resulta que uno de los problemas era cruzar la frontera de Israel, y también era una de las cosas que ibas a poder contar y va la tía ojazos y te ve totalmente inofensivo para su patria y te deja pasar sin problemas. Nada de emoción.
Todavía te queda Egipto, a lo mejor te lo ponen crudo sin visado. :)
Un beso.
Encantada de oír tu risa floja y sincera.

Oscar dijo...

Todavía te acuerdas del gorrazo???... jejeje... Yo tambien... jajaja

Pues aquí nos tienes. Enganchados puntualmente a leer de tus aventuras. Riete tu de cuando echaban Falcon Crest.

Las risas que nos damos los sábados en el Parque del Oeste comentando tus aventuras.

Un saludo y cuidate.

自由な精神 yiyuuna seishin dijo...

Sí un chaval de un hotel me contó una anécdota parecida a la que ha contado Juan Mancera sobre los judíos en sabbath... Aprovecho para recomendar un par de canciones que precisamente tienen de título "Jerusalem":

De Black Sabbath:
http://listen.grooveshark.com/#/song/Jerusalem/647521

De Bruce Dickinson (esta canción me gusta más):
http://listen.grooveshark.com/#/song/Jerusalem/1688901

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