domingo, 9 de agosto de 2009

la vieja damasco

día 5 de agosto del año 2009 de vuestro señor

la habitación reunía todas las características requeridas para un buen descanso, que son las mismas requeridas por cualquier vampiro de bien: oscuridad absoluta (es subterránea y no tiene ventanas), silencio absoluto (es subterránea y no tiene ventanas), ambiente fresco (es subterránea y tiene ventilador) y un puntito de humedad (es subterránea). todo ello hace que me despierte a las ocho de la mañana, aunque tengo que mirar el reloj varias veces antes de creérmelo. mi primer impulso es levantarme de un salto y salir pitando, pero luego me lo pienso mejor.

-take it easy, dude.
-yeah, brother. i will.

se acabaron las prisas si no son necesarias, y para ir a pasear no lo son, no señor. con toda tranquilidad, me visto, recojo mis cosas y salgo con idea de coger un taxi que me lleve a la ciudad vieja. sin embargo, pregunto en recepción y me dicen que no hace falta, que basta con caminar unos minutos siguiendo unas sencillas indicaciones. por más sencillas que fueron ("sal por esta calle, gira a la derecha y sigue recto 10 minutos"), me pierdo. en damasco no hay calles rectas, así que nada de seguir recto. tengo que improvisar y me acabo perdiendo. menos más que a estas alturas ya me las sé todas, y he ido haciendo fotos cada vez que doblaba una esquina. miguitas de pan del siglo xxi que me sirven para volver al punto de salida, el hotel.


second round: fight!

el hotel tiene dos puertas. mi primer intento ha sido por la puerta trasera, pero tras el umbral me esperaba un laberinto de callejuelas retorcidas y enojadas. por ahí no.

mi segundo intento es por la puerta delantera. esta da a una gran avenida llena de coches, gente y calor. hace un día horrible: soleado y caluroso de cojones. voy a pasarlo mal. echo un vistazo desde una esquina de sombra, y descubro a lo lejos una oficina de turismo. me dan un mapa y me vienen a dar las mismas indicaciones que el tipo del hotel, pero aplicadas a la puerta delantera, claro. sin embargo, antes de ir a la ciudad vieja, me intereso por el mercado de artesanía. hay que desviarse un poco, pero con el mapa en la mano estoy a salvo. además, el edificio de correos pilla de paso. incluso con el mapa en la mano y las anchas calles, las paso canutas para encontrar el sitio. no sé qué me pasa, ando algo espeso ultimamente.


el calor me obliga a hidratarme continuamente, así que paro a comprar una botella de agua grande (me duran dos sorbos). me atiende un niño que, con mucho trabajo, me dice que la botella cuesta 25 libras (lo escribe en un papel con todo el esfuerzo del mundo. debe de pensar que menudos signos tan raros emplean estos blancos). tengo algunas monedas en el bolsillo, pero en árabe incluso los números son diferentes, así que no tengo ni idea de qué darle. las cojo todas (sólo son tres, e iguales) y se las muestro con la mano abierta. el niño reacciona inmediatamente cogiendo las tres. las hace desaparecer en una fracción de segundo, tan rápidamente que sólo tengo tiempo de ver su cara de ansia.

-ok -me dice.
¿ok? -le respondo.

me cuesta creer que tres monedas iguales sumen 25, así que he de suponer que he pagado más por la botella. nunca llegaré a saber lo que pagué, pero lo que sí sé es que me gustó el gesto del chaval, dándome el palo in my face sin dudarlo un instante. demasiada moral tenemos ya, y hay que ganarse la vida como sea. salgo de la tienda con una sonrisa en la boca y llego al mercado de artesanía. no ofrece gran cosa, y de hecho no ofrece nada que no haya visto ya en otros mercados de artesanía. la globalización nos está haciendo inmunes a casi todas las emociones que tienen que ver con el descubrimiento de lugares desconocidos. en fin. lo que sí me sorprende es que hay muchos puestos que están empezando a abrir, y es medio día. probablemente sea por mor del calor, que hace que se aprovechen las horas de tarde y noche y se descanse por la mañana. me doy unas vueltas pereo no compro nada, no puedo.


me dirijo a la ciudad vieja, cuidándome mucho de cruzar las calles, porque aquí le tienen tanto respeto a un paso de peatones como en españa a un semáforo en ámbar. después de unos minutos llego ante sus puertas. toda la ciudad, se dice que la más vieja del mundo, está rodeada por muros y el acceso se hace por alguna de sus puertas. el momento de cruzar esas puertas por primera vez (en realidad es por segunda vez, pero eso aún no lo sabía) es una de las fotos que tengo grabadas en en la cabeza y que probablemente nunca olvidaré. vuelvo a acordarme de sergio, de su cámara y de sus exposiciones de minutos. no entiendo mucho de fotografía (no tengo ni puta idea), pero creo que sé apreciar cuando un sitio tiene una iluminación diferente al habitual, y la entrada a la ciudad vieja la tiene. se trata de una galería abovedada, con agujeros en el techo que dejan pasar tubos de luz que tratan de llegar al suelo, pero que son interceptados por las cientos de personas que suben y bajan las calles.


más allá de la luz, la foto que quedará grabada en mi cabeza es una foto de olores. siempre he detestado el olor a especias. siempre evité la esquina del mercado del carmen donde el tipo sin piernas vendía especias, y nunca abría el cajón donde las guardaba mi madre. sin embargo, en la ciudad vieja es diferente, o probablemente el diferente sea yo, sea mi predisposición a disfrutar de lo que estoy viendo, oliendo y sintiendo en definitiva. eso es así. guardo el mapa en un bolsillo bajo siete llaves, me quito los auriculares y me preparo a pasar las siguientes horas de aquí para allá, vagabundeando, curioseando, olisqueando. estoy tentado de hacer una lista mental de las cosas que veo, pero son tantas que temo por mi cordura (esa que pende de un hilo) y la pereza de escribir puede conmigo.

-paso.


a ratos paro a descansar, y en una de estas, cuando estoy en un escalón decidiendo que es hora de comer, se acerca un limpiabotas. es un niño que no tendrá diez años.

-¿limpia señor? -me dice en árabe.
-¿qué vas a limpiarme? -le respondo enseñándole mis chanclas.
-soy iraquí, de faluya. no tengo familia, ni padre, ni madre ni hermanos. estoy solo -esto lo dice en perfecto inglés-. ¿de dónde eres tú?

me cuesta responder porque se me ha hecho un nudo en la garganta. no entiendo por qué, porque a estas alturas uno ya está dee vuelta de todo, y no debería afectarle que un niño huérfano y limpiabotas de iraq quiera limpiarle las chanclas.

-de españa -escupo al fin.
-buen equipo de fútbol. fernando torres.
-sí, equipazo. oye, estaba a puntod de comer ¿te apuntas? -le pregunto con el gesto universal de llevarse un manojo de dedos a la boca.
-vale -responde agitando su cabeza de pelo sucísimo.
-¿te gusta la fruta?

se encoje de hombros, así que me levanto y le digo que me siga. justo enfrente hay una frutería que regenta un viejo, y que tiene de todo. yo elijo algunas manzanas (que el viejo completa hasta llegar al kilo, puesto que tiene una báscula que funciona con pesas de hierro y la más pequeña que tiene es de un kilo), un enorme racimo de uvas (un kilo, claro) y dos plátanos (que tiene a bien venderme sueltos). faluya elige melocotones (que comerá con piel) e higos.

-¿en serio te gustan los higos tío?. qué fuerte.

ríe. el viejo nos enjuaga la fruta en un roñoso grifo y me cobra. le digo que se quede las monedas sueltas que quiere devolverme (no las quiero para nada, no sé ni lo que valen) pero no consiente, no acepta. le insisto pero nada. trato de explicarle que no las quiero, y que se las doy por habernos enjuagado la fruta, pero nones.

-vale, ya lo tengo.

cojo algunas uvas y me las meto en la boca apresuradamente. mastico y le acerco las monedas. el viejo ríe, pero las monedas te las quedas chaval.

-la madre que te trajo al mundo.


volvemos a cruzar la calle para acomodarnos en el campamento base y empezamos a comer tranquilamente y en silencio. no tenemos muchas cosas de que hablar, entre otras cosas porque el único inglés que sabe es recitar su tragedia en un acto y tres frases:

1. soy de faluya.
2. no tengo familia, ni padre, ni madre ni hermanos.
3. estoy solo.

estoy solo.

-fernando torres good -dice para romper el silencio.
-butragueño mejor -le respondo.
-casillas.
-paco buyo.

risas. creo que hemos descubierto una forma de comunicarnos, un juego. es divertido.

-david villa.
-basty.
-raul.
-juanito.
-xavi.
-stielike.

más risas. el pequeño faluya se sabe la alineación completa de la selección española, incluyendo a albiol y otros a quiens casi no conozco ni yo. pasamos un buen rato, pero me tengo que ir, y él supongo que tendrá que seguir currando.

-encantado faluya. nos vemos, buena suerte.
-limpia.
-cómo vas a limpiarme las chanclas.
-limpia.
-que nooooooooo.
-limpia.

se tira al suelo y me quita una de las chanclas. la frota con un trapo con energía y me la devuelve. le doy la otra y hace lo propio.

-ahora limpio.
-gracias faluya. shukran.

faluya no quiere limosnas, quiere ganarse el pan con su trabajo. no tiene familia y está solo, pero su orgullo lo tiene intacto el pequeño cabrón. imagino que llegará a viejo y seguirá teniéndolo, como el frutero.

tomamos caminos diferente, y yo voy perdiendo interés. la ciudad es grande, y es fácil distinguir entre las zonas más turísticas, llenas de cazadores de fotografías, y las menos, con rincones de basura y miradas. trato de refugiarme en las últimas, porque no me gusta oir que alguien habla español cerca de mi.

-amigo -grita un nota.
-hola -respondo.

es un tipo flaco y con bigote que ha salido de una pequeña tiendecilla de artesanía.

-tea?
-no money.
-no money, no money. tea?
-sorry, no money.
-no money! tea!
-ok.

acepto el te, ya que parece que no quiere sacarme nada a cambio (maldita desconfianza que se pega a mi como la camiseta empapada, como la sal del sudor). paso a su minúscula tienda y me sirve un te.

-sugar?
-no. shukran.

charlamos unos minutos. sabe algo de inglés, y me dice que españa es bonita, y que le gustaría ir a barcelona, a madrid y a valencia. yo le suelto algunas chorradas por el estilo y echamos el rato, aunque no tardo en querer quitarme de enmedio. se llama brahim, y cuando me levanto para irme me da la mano y me planta tres besos. le pregunto si quiere hacerse una foto conmigo y acepta.


-bueno brahim, me largo que tengo que llegar a jordania antes de que anochezca -le digo antes de plantarle tres besos en su cara flaca y áspera.
-buena suerte, amigo.


esta gente es curiosa, es realmente curiosa.

de vuelta al hotel, donde tengo que recoger la mochila, hago una última parada para tomarme otro te tranquilamente y pensar en todo lo que me queda por delante. hoy el día tendrá 28 horas. es una cafetería grande, una especia de patio cubierto, donde la gente fuma en cachimbas y conversa tranquilamente. estando allí echo de menos a un compañero de viaje. me gusta viajar sólo porque no tengo que compartir las decisiones, ni tengo que me meter a nadie en berenjenales que yo mismo me busco. sobre todo es esto último: si viajara con alguien, no entraría en la mitad de los sitios en los que suelo entrar, no hablaría con la mitad de la gente con la que hablo y no haría la mitad de las cosas que hago. pero en determinados momentos, en los muy buenos y en los muy malos principalmente, echo de menos tener al lado a alguien con quien compartirlos. alguien que me diga: este te lo pago yo. no se puede tener todo.


-basta de mariconismos y levanta el culo que tenemos nos vamos a jordania.

según el plan, tengo que ir al hotel, recoger la mochila, pillar un taxi que me lleve a la estación de somariee, buscarme allí la vida para meterme en un taxi colectivo que me lleve a ammán, buscar el hostel y darme una ducha, por el amor de alá. potito a poto.

8 comentarios:

Julia dijo...

Perdona.
Creía que no había puesto tanto lo de que "ruido" no lleva tilde. Seguramente porque no lo he puesto todas la veces que lo he pensado.
Me alegra mucho verte comiendo algo, sea lo que sea.
Hoy no tenías mejor cara.
Y por cierto, aunque no lo parezca, me está gustando mucho tu viaje. Disfruta que ya te queda poco.
Un beso.

Julia dijo...

Que sí tenías mejor cara, es que se ha metido un "no" por ahí.
Se nota que te ha sentado bien la fruta con Faluya y la torrija.

Teresa dijo...

suscribo lo dicho por Julia... tienes mejor cara....
acabo de ver el testimonio desde el tren a kiev y vaya carita que tenías... y eso que se suponía que en el transiberiano te habías repuesto...
disfruta mucho (y sigue dándonos envidia...)

Sergio dijo...

Que pecha de reir me pegao con lo de la puerta delantera y la puerta trasera por ahi no....jajajajajjaja.......

Te has fijado que el poster que tienes detras en el video, el del tio del bigote facha, hay un tanga debajo????

Que te digo yo que el orgullo NO sirve de na....no incista por ese camino hio......

Yo tambien te veo mejor cara. CUIDATE AMIGO

papapiquillo2006 dijo...

Por fin me he puesto al día colega, es que no veas lo que prodigas desde que saliste del transiberiano. En fin, dos cosas: el tiempo de tu Dios es perfecto (recordatorio) y ... tio, el final de tu historia no puede ser el día 17 de agosto a las 8 de la mañana delante de tu ordenador, por favor!!!!!!!!

自由な精神 yiyuuna seishin dijo...

Que sí, que hay muy buena gente por el mundo pero yo como mujer y giri no me atrevería a viajar sóla por ciertos paises ... a menos que lleve un burka de esos que me permita ir totalmente camuflada XD

Silvia dijo...

Pasas perfectamente por damasquino(por favor Raúl no me hagas la rima ehn??)

Vete a Carcassone
Cuidate

وثمة التنفيذية

Anónimo dijo...

me ha encantado tu escrito, especialmente la metafora de las migas de pan. Damasco es una pasada. Recuerdo con deleite los gritos de los vendedores de escobas que me despertaban a las frescas 6 de la mañana en mi habitación alquilada en Bab Touma.
Salgo para Damasco el día 22. Iré tomando fotos para no perderme.

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