martes, 11 de agosto de 2009

rania

-hola señor -me dice, en inglés, una voz de confitura.

la oigo de milagro, porque llevo los auriculares puestos. ha coincidido en el silencio de un cambio de canción. me vuelvo y veo delante de mí a una niña que no tendrás más de ocho años. lleva una camiseta naranja, sin mangas, sobre otra ver de manga larga. está llena de polvo y sobre su cabeza, una raída gorra azul. le cuesta andar sobre el pavimento de la calle de las columnas, enormes piedras entre cuyas grietas cabe perfectamente el pie de una criatura como la que tengo delante.

-hola -le respondo quitándome los auriculares.

sale de detrás de su puestecillo de venta ambulante (una tabla tirada en el suelo con algunas postales, piedras y collares) y se acerca a mi con una moneda en la mano. cuando llega a mi altura se detiene, toma aire y vuelve a hablar.

-¿cuántos dinares? -pregunta mientras me muestra un euro.
-un dinar.

parece decepcionada con mi respuesta, pero no se deja abatir y reclama una confirmación.

-¿un dinar?
-sí
-el hombre que me la dió me dijo dos dinares -casi susurra mientras agacha la cabeza. se ha dejado abatir.
-¿quién te ha dicho eso? -respondo sin dar crédito.
-un hombre. se llevo uno -señala un collar- por dos dinares y me dio esta moneda.

mientras hablamos, y desde el momento en que oí su voz, se activó en mi cabeza -queriendo o sin querer, que más da- el modo seguridad. veo a una niña de media docena de años como un posible enemigo, y la olisqueo para tratar de descubrir si viene en son de paz. oyéndola hablar, y sobre todo viendo su cara, el mecanismo de apaga automáticamente por falsa alarma. creo lo que dice, por más que me resulta increíble que un tipo haya timado a una criatura como la que me mira con ojos tímidos.

-¿cuándo ha sido? ¿está el hombre por aquí? ¿puedes verle?
-no, ya se ha ido.

lo siento, pero sigue sin entrarme en la cabeza que haya alguien tan miserable y europeo que pueda llegar al extremo de robar a una niña de seis año que se ve obligada a partirse la espalda currando para ganar algo con lo que ayudar a sacar adelante a la familia. no es posible que pueda existir alguien así. la otra opción es que la niña esté mintiendo, pero viéndola me parece una posibilidad exactamente igual de inverosímil.

-¿qué vendes?
-postales y más cosas. ¿quiere comprar algo?
-a ver, déjame echar un vistazo.

la acompaño a su negocio y me pongo en cuclillas para estar a su altura mientras simulo interés por las chatarrillas que tiene colocadas de forma ordenada sobre la tabla.

-compre un collar -me dice.
-pero si son de chica. no me sirven. ¿no tienes pulseras como estas?
-no. compre un collar para su novia.
-no tengo novia.
-pues para su mujer.
-no tengo mujer.
-pues para su madre.

ahí me ha pillado.

-ahí me has pillado. ¿cuánto cuestan?
-elija uno y le digo cuanto cuesta. ¿le gusta este?
-algo recargado ¿no crees?
-¿y este?. ayer vendí uno igual, pero blanco.
-¿cuánto cuesta?
-5 dinares.
-es demasiado, no tengo tanto dinero.

estoy regateando con una niña de seis años que probablemente me lleve al huerto.

-4 dinares. ayer vendía uno por 5 dinares.
-no puedo, los siento. tengo que irme.
-2 dinares.
-¿2 dinares? me parece justo. me lo quedo.

cojo el collar y lo sujeto entre mis manos unos segundos mientras espero estúpidamente que saque una bolsa de debajo de su mostrador de tabla y polvo.

-ten -le digo mienras le acerco los dos billetes.

con un gesto casi mecánico, la niña levanta una piedra y saca de debajo un cajita de plástico de forma esférica. es una de esas cajitas de chicles que venden en las cajas de los supermercados. recuerdo que en trabajo, teresa los usa para guardar el dinero de la lotería y de cualquier otra cosa que se organice y para la que se necesite dar pasta. la niña también la usa para guardar los dos billetes que le he dado. de paso, guarda el euro después de echarle un último vistazo, como buscando algún sitio donde diga que vale dos dinares.

-quieres que te cambie la moneda. me la das, y te doy un dinar.
-vale.
-aquí tienes.
-gracias -me dice mientras cierra su cajita y la vuelve a colocar debajo de la piedra-. el collar es muy bonito, su madre se va a poner muy contenta.
-¿te gusta? te lo regalo.
-¿cómo?
-si te gusta, te lo regalo. para tí.

se lo acerco, pero se muestra reacia a cogerlo. esconde sus manos detras de la espalda.

-pero es un regalo para su madre.
-sí, pero mi madre ya tiene muchos collares. no necesita ninguno más.

sigue dudando. creo que la he pillado con el paso cambiado. finalmente, cede y agarra el collar.

-es muy bonito.
-es un regalo para tí.
-gracias.
-pero no vuelvas a venderlo. es tuyo, te lo he regalado yo. ¿vas a volver a venderlo?
-sí.

risas.

-no lo hagas, por favor. los regalos no se venden -le pido con suavidad y de corazón. creo que ha leído mi rostro.
-no lo voy a volver a vender, puede estar seguro.
-gracias. ¿no te lo pones?
-es que...

empieza a dudar, pone cara de asustada y mira hacia los lados. basta un instante para deducir que sus padres no le dejan aceptar regalos de extrajeros. probablemente ni siquiera le permitan hablar con ellos más de lo estrictamente necesario para venderle alguna cosa. aún así, sigue adelante.

-...está bien -me responde mientras trata de ajustarse el broche detrás de la cabeza.
-¿necesitas ayuda?
-no, ya está.
-estás muy guapa.

sonrisa tímida. miradas furtivas a uno y a otro lado.

-¿cómo te llamas? -le pregunto.
-rania.
-adiós rania, tengo que irme -le digo mientras me incorporo y noto calambres en todos los músculos de las piernas.
-¿de dónde eres?
-de españa.
-bienvenido -añade de forma mecánica.

horas más tarde, de vuelta ya al autobús, vuelvo a cruzar la calle de las columnas. allí sigue el puestecito de rania.

-adios rania.

al oir mi voz, se levanta y me hace un gesto con la mano. en su cara, una sonrisita. en su cuello, un bonito collar.

8 comentarios:

PepeSoft dijo...

...Genial tío...

PutoDemonio dijo...

Muy grande! :)

Juan Mancera dijo...

Historias como esta hacen que se me forme un nudo en la garganta. Gracias Pedro

Javier Ortiz dijo...

Juan, escupe la flema...

Veras como ya no se hace más nudo en la garganta.

Zehio dijo...

Eres un gran hombre Peter... un gran hombre...

Julia dijo...

Rania ya ha tiene un buen recuerdo de España. Que el tío del euro le había dejado mal recuerdo de los europeos.
Un beso.

Manderlay dijo...

te estas preparando para el casting de Jescristo superstar? tienes toda la pinta...:)Uff voy a tardar tres días en leerme todo esto! Saludos Pedrolas!

Sergio dijo...

Rania ya tiene un buen recuerdo de Malaga, el mejor sitio del mundo

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